Wild Ambience: El arte de aprender a escuchar la naturaleza

“Cada forma de comunicación posee sus ventajas, pero lo que encuentro en el sonido que no logré encontrar en otros medios, como la fotografía, es que éste tiene una habilidad única para capturar el sentimiento de una locación”.

Es media noche en el Parque Nacional de Bukit Lambir, Malasia, y las aproximadamente 1200 especies de árboles que ahí se encuentran son hábitat de insectos y anfibios que si bien difícilmente podrán ser vistos tanto en la obscuridad de la noche como a la luz del alba, sus cantos, melodías y redobles pueden escucharse y sentirse vívidamente durante el transcurso del día.

Caminando en el sotobosque, abriéndose paso entre la exuberante vegetación, vemos a Marc Anderson cargando una serie de aparatos que parecieran estar atados a su cuerpo. Habiendo recorrido ya un gran tramo de esta selva lluviosa, Marc se detiene y escoge el sitio exacto donde instalará su equipo. Coloca un par de micrófonos y una grabadora de tal manera que, como él explica, intenta “capturar el paisaje sonoro como un todo y, de esta manera, reflejar la experiencia natural de escuchar lo que percibimos a través de nuestros oídos”.

En tiempos contemporáneos, donde el lenguaje visual y la saturación de imágenes parecieran ser el epítome de la comunicación, la única manera de poder llamar nuestra atención, los sonidos son una alternativa de comunicación que no sólo ofrecen nuevas “visiones” para satisfacer nuestro espíritu, sino también nuevas formas de relacionarnos con la naturaleza. Curiosamente, Marc comenta que antes de empezar lo que sería “Wild Ambience”, un proyecto creado por él, destinado a la grabación sonora de distintos paisajes del planeta, él mismo estaba inclinado hacia el componente visual de la naturaleza. Continuamente visitaba algún ecosistema de Australia -país de donde es oriundo- para tomar fotografías de la naturaleza, sin embargo, el componente auditivo de ésta era uno de los aspectos que más le llamaban la atención al momento de buscar el encuadre ideal. Atrapado por “la sinfonía de la naturaleza”, Marc comenzó a generar una sensibilidad genuina por el paisajismo sonoro, y fue así como creó Wild Ambience, emprendiendo distintos viajes por varias zonas de Australia, Asia y África para crear una biblioteca que, hasta la fecha, alberga más de 32 álbumes de ecosistemas tan diversos como cautivadores.

Entramos a su página de Soundcloud e inmediatamente leemos lo siguiente: “Wild Ambience es una colección de grabaciones puras de la naturaleza, capturando la belleza de paisajes salvajes alrededor del mundo”. Estas grabaciones se concentran en locaciones específicas con el objetivo de preservar los paisajes sonoros únicos de estos hábitats en peligro”. Ahí, encontramos más de 100 grabaciones y una que sobrepasa las 300 000 reproducciones. En una plataforma como Soundcloud, destinada a compartir “música” y canciones creadas por compositores.l trabajo de Marc levanta la mano y, como buena excepción, habla por sí mismo. Un claro ejemplo de ello es esta grabación, titulada “Dusk by the Frog Pond”. Como el nombre lo dice, la pieza nos traslada a un estanque rebosante de ranas a mitad de la noche en la selva lluviosa de Borneo, una de las zonas con más intensidad biológica de todo el planeta. ¿En qué radica el éxito de esta grabación? ¿Por qué ha llegado a esta sorprendente cantidad de reproducciones? Lo que escuchamos aquí es mucho más que el simple agregado del cantar de las ranas, del vibrar de los insectos y cantar de los mamíferos nocturnos. Más allá de escuchar las especies por separado, escuchamos el paisaje sonoro en toda su complejidad, que de la manera más intensa posible, evoca en nosotros no sólo imágenes sobre aquel ecosistema, sino también sentimientos que son muy distintos a los que podría generarnos una fotografía o un video, y tan profundos que pueden tener un impacto positivo en nuestra relación con la naturaleza.

Es evidente que, a pesar de ser una alternativa de comunicación poco utilizada, el sonido es un componente esencial para el ser humano. Estudios neurológicos han demostrado que cuando vivimos alguna experiencia, los sonidos, antes que las imágenes, son las primeras sensaciones que procesa nuestro cerebro. Esto es debido a que el sistema de circuitos dedicado a transferir información auditiva en nuestro cerebro es más corto que aquel dedicado a transferir información visual. De esta forma, lo que escuchamos viaja distancias menores en comparación con lo que vemos. Es así como el sonido es la primera sensación que se instaura en nuestras mentes y, así, colorea e influye en las demás sensaciones que llegan justo después.

Marc explica que “cada forma de comunicación posee sus ventajas”, pero lo que él encuentra en el sonido que no logró encontrar en la fotografía es que éste tiene una habilidad única de “capturar el sentimiento de una locación”. Contrario a una fotografía o video, el sonido es mucho más abstracto y demanda mayor atención por parte del espectador, una forma de comunicación diferente. Es a través de estas diferencias, que Wild Ambience se ha inclinado por sensibilizar al público con sonidos que puedan generar conciencia sobre la belleza auditiva de los paisajes del planeta.

Aprovechando su paso por Malasia, Marc decidió grabar un sitio altamente amenazado por las plantaciones de palmas para la elaboración de aceite. A partir de esta idea, nació “Bosque lluvioso en el borde”, un álbum de descarga gratuita que fue presentado en varias escuelas de la región como herramienta de comunicación sobre esta problemática ambiental de intereses globales. Explorar el potencial del paisajismo sonoro para la concientización de las problemáticas ambientales se ha vuelto el quehacer artístico y educativo de Marc y de un conjunto de personas que, hasta la fecha, han tenido poco espacio dentro del mundo de la educación ambiental.

La captación de los sonidos producidos por la naturaleza y la apreciación del público hacia ellos es una experiencia novedosa para muchos de nosotros. Basta con escuchar un par de segundos para trasladarnos a los más diversos paisajes e inspirarnos con el sinfín de melodías, cantos, ruidos, tamborileos y vibraciones que nuestro planeta tiene para ofrecernos. Para nada resulta sencillo ponerles atención, y es que nuestra sociedad y el entretenimiento de hoy en día se mueve con mucha mayor fluidez en las imágenes. Marc está consciente de ello y por esta misma razón ama lo que hace. Él está convencido que el audio puede tener el mismo peso que la imagen. Es diferente y, por ello, atractivo. Quien no está convencido que la sonoridad de un paisaje puede reivindicar su relación con la naturaleza, es bienvenido a descubrir no sólo las decenas de grabaciones que este artista tiene por ofrecernos, sino también adentrarse en la intimidad expuesta de cualquier ecosistema y dentro de él, cerrar los ojos, concentrarse y escuchar lo infravalorado y grandiosamente indescriptible.