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Covid-19 y drenajes: ¿cómo se tratarán las epidemias en el futuro?

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Imagínense que se logre prevenir contagios de Covid-19 de manera más rápida que nuestro actual sistema de medición de casos. Ahora, ¿qué pensarían si este método involucrara los jugos del drenaje? “Un asquete” me dijo una amiga ayer que le planteé la idea. 

Pero qué importa el método que se use, no solo porque estoy harto de saltar de un extremo a otro de la banqueta cada vez que pasa alguien cerca de mí, cualquier forma para reducir muertes, pesares y gastos cada vez más evitables es una opción a tomar en cuenta.

Resulta que en México esto comienza a ser asequible. Así lo afirma el doctor Germán Buitrón del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México en Juriquilla. Él es uno de los que encabeza la investigación que comenzó a inicios del 2020 en la que  se desarrolló un método para identificar este virus de siete a diez días antes que los métodos convencionales.

Según el informe de la Gaceta UNAM, el Wastewater Based Epidemiology (WBE) es un método de vigilancia en el que se puede identificar tanto el covid-19 como otros virus a partir de isopar (con una prueba PCR especial) los drenajes de cualquier población. “El sistema de drenaje de toda las ciudades es como nuestras venas. Cuando te enfermas el médico puede saber qué tienes si analiza tu sangre. En ese sentido, en los drenajes está todo”. 

La investigación encabezada por la UNAM fue la primera en el país para tratar el covid-19. En su momento, cuando nadie sabía qué estaba pasando y la histeria iba a todo trapo “la directora del laboratorio pidió montar una metodología para analizar este virus lo antes posible. Pues rompimos récord”, comenta orgulloso Germán Buitrón.

 

En el laboratorio

En realidad el concepto de analizar patógenos en aguas residuales no es algo nuevo. Julián Carrillo doctor en ingeniería ambiental y miembro del “dream team” de esta investigación cuenta que desde los 80’s se han planteado este tipo de procesos en todo el mundo. “Para el 2006, a nivel global ya se estaba trabajando con otros virus que provocan el zika y la hepatitis A”. En realidad el funcionamiento no es muy complicado de entender.

Lo primero es hacer una prueba PCR “muy parecida a la que hacen en los centros de salud”, cuenta Buitrón. “Nuestro mérito no es hacer PCRs en el drenaje, lo que logramos fue purificar y filtrar las aguas negras para que la prueba fuera efectiva. Esto no quiere decir que tomamos virus del agua, ya que este desaparece casi por completo en el drenaje. Pero quedan fragmentos de ARN que nos permiten saber que en efecto había virus cerca además de saber cuánto había”. 

Esto suena un poco difícil, pero es muy sencillo, este ARN es una especie de huella digital única que si estos se conoce, solo hay que encontrarla en el drenaje. Esto es un planteamiento de batas y anteojos en un laboratorio, ¿pero cómo saltamos de esto a prevenir contagios?

“La idea es reducir el agua de la muestra para hacer más visible el ARN del virus. Estos datos nos pueden indicar tanto la concentración del covid-19 como una proveniencia estimada por los mapas de drenaje. A partir de esto podemos determinar las zonas en donde hay mayor número de contagios”, comenta el doctor Buitrón en entrevista con Entrópica. De ahí dependería de la gestión de los sistemas de salud pública para actuar en consecuencia. 

El doctor Buitrón opina que los tiempos de reacción y análisis del actual Sistema de Salud podrían ser más eficientes si se modifica el sistema de obtención de datos, que puede volverse burocrático con el planteamiento actual

Es un método más barato a la larga. “Imagínense que en lugar de hacer una prueba por persona, que en el caso de una ciudad se elevaría a nueve millones de pruebas, se pudiera reducir a ciertos puntos de la capital. Sí cada prueba tiene un costo estimado de $4.000 pesos, la diferencia es abismal”, calcula el doctor Carrillo.

 

Cuestión de segundos

-¿Por qué dicen que hay una reducción en el tiempo de identificación del virus?

– En realidad no es por la prueba en sí, ya que las dos son PCR y tardan entre dos y tres días para conocer los resultados. Pero pensemos que para obtener resultados a escala ciudad de la opción clínica hay que procesar muchos más datos y los laboratorios no son omnipotentes, tardan tiempo. Si a eso agregamos que los hospitales están atosigados de pacientes, la fórmula se vuelve aún más compleja. La opción de análisis de aguas residuales disminuye el tiempo procesamiento de información porque son menos pruebas que hay que tomar, es así de sencillo.

 

Salud pública y ciudades inteligentes

El proyecto de la UNAM fue el primero, pero no el único. A mediados de marzo del año pasado, Querétaro fue el chivo expiatorio del método científico. “Hablamos con la Secretaría de Salud y el sistema de drenaje”, recuerda Carrillo, uno de los encargados de tomar las muestras en diferentes zonas de la ciudad. 

Según el reporte se pudieron zonificar la proveniencia de lugares donde había más concentración del ARN, por ende, de mayor número de gente contagiada. “Con esta información se podrían tomar decisiones para contener el virus en diferentes partes de cualquier ciudad”. 

Este año, el proyecto se trasladó a otras ciudades como Mérida, Baja California y el mayor reto: la Ciudad de México. La capital es el más reciente planteamiento, que a escala, representa complejidades mundialmente reconocidas. 

En el proyecto está colaborando Rafael Bernardo Carmona Paredes, coordinador general del Sistema de Aguas de la Ciudad de México- Sacmex. El doctor Carmona no aceptó hacer declaraciones para Entrópica, no obstante los coordinadores académicos del proyecto aseguran su completa colaboración para la etapa de investigación y proyectan una continuidad para la etapa de gestión. Aun así, existen opiniones encontradas. 

El doctor Fransisco De Urioste, exdirector general del Sanatorio Durango (que ha funcionado como hospital Covid en la Ciudad de México desde el año pasado), cuestiona la viabilidad práctica del proyecto. 

“¿Qué tan viable es esto en una ciudad tan grande y compleja como CDMX? El año pasado nosotros brindábamos datos para identificar zonas con focos de contagio. Aun así la población siguió desplazándose y no hubo políticas de aislamiento contundentes”. Además, la compleja red de drenaje, intereses políticos y el entorpecimiento institucional hacen que estas propuestas sean complicadas de implementar, tanto por la comunicación de los datos como la publicación de los mismos. 

El doctor Buitrón opina que son innegables las dificultades prácticas de este proyecto. La gestión y las limitantes pueden llegar a detener una proyección realizable. “Hay muchas cosas que resolver”. 

El doctor De Urioste agrega que hay una mayor probabilidad de implementar este método a escalas más pequeñas: escuelas, centros de trabajo y edificios empresariales. De cualquier forma este proyecto replantea el concepto ciudad hacia la idea de una ciudad inteligente en la que la salud sea parte de su diseño y proyección.

Este planteamiento representaría una reducción en los gastos que se generan en el sector salud además de poder resolver grandes problemas de la salud pública que se hicieron más evidentes con la pandemia. ¿Crees que sea posible implementar estas estrategias en nuestro país?

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